jueves, 7 de mayo de 2009

LA ADOLESCENCIA


La Adolescencia
Es la etapa en que el
individuo deja de ser un niño, pero sin haber alcanzado aún la madurez del adulto. Sin embargo, es un tránsito complicado y difícil que normalmente debe superar para llegar a la edad adulta. Se considera que la adolescencia se inicia aproximadamente a los 12 años promedio, en las mujeres y a los 13 años en los varones. Este es el momento en que aparece el periodo de la pubertad, que cambia al individuo con respecto a lo que hasta entonces era su niñez.
En la adolescencia se distinguen dos etapas:
1) Pre-adolescencia (fenómeno de la pubertad)
2) Adolescencia propiamente dicha.
1. La Preadolescencia:
Desarrollo físico: Se produce una intensa actividad hormonal. Se inicia a los 11 o 12 años en las mujeres y a los 13 o 14 años en los varones. En las mujeres aparece la primera menstruación y en los varones la primera eyaculación; pero en ambos todavía sin aptitud para la procreación. En ambos sexos aparece el vello púbico.
Se da también un rápido aumento de estatura, incremento en el peso, aparición de caracteres sexuales secundarios; en las mujeres: senos, caderas, etc. En los varones: Mayor desarrollo muscular,
fuerza física, aumenta el ancho de la espalda, cambio de voz, pilosidad en el rostro, etc.
Desarrollo cognoscitivo:
No confunde lo real con lo imaginario y por tanto puede imaginar lo que podría ser.
Usa con mayor facilidad los
procedimientos lógicos: análisis, síntesis… Descubre el juego del pensamiento.
Desarrollo su espíritu crítico.
Discute para probar su capacidad y la
seguridad del adulto.
En ocasiones es fantasioso, pero con poca frecuencia. Hay una proyección de sí en el porvenir; pero también a veces evade lo real.
Desarrollo tendencial:
Tiene necesidad de seguridad pero a la vez una necesidad de
independencia de sus padres.
Esto hace que despierte la necesidad de
libertad, de ser independiente y libre; para ello emplea la desobediencia como una necesidad.
Desarrollo afectivo:
Gran intensidad de
emociones y sentimientos.
Hay desproporción entre el sentimiento y su expresión.
Las manifestaciones externas son poco controladas y se traducen en tics nerviosos, muecas, refunfuños, gestos bruscos, gritos extemporáneos.
Pasa con facilidad de la agresividad a la timidez.
Desarrollo social:
Creciente emancipación de los padres.
Busca la independencia pero a la vez busca protección en ellos.
Se da mutua falta de comprensión (con sus padres)
Tiene necesidad de valorarse, de afirmarse, de afiliación y de sentirse aceptado y reconocido por los de su entorno.
Su principal
interés son las diversiones, el deporte, etc.
Desarrollo sexual:
Tendencia a la separación entre chicos y chicas.
Gran curiosidad por todo lo relacionado con la sexualidad
Desarrollo social:
Va pasando de la heteronomía a la autonomía.
Aquí influye mucho
la moral de la familia como testimonio. Así el adolescente será capaz de:
Fijar metas y
objetivos propios.
Organizar su actividad en conformidad con sus
proyectos.
Organizar mejor y eficientemente su tiempo libre.
Desarrollo religioso:
El desarrollo religioso puede ser problemático cuando:
Los padres no dan testimonio, usan la
religión como disciplina y no son estables.
Cuando el muchacho encuentra serias dificultades en el ramo de la
sexualidad.
Cuando la religión, en el ambiente social, es considerado como "cosa de mujeres", "pueril".
Cuando la catequesis recibida en la infancia ha sido formalista y separada de la vida.
De lo contrario el desarrollo religioso es satisfactorio.
2. La Adolescencia propiamente dicha:
Desarrollo Cognoscitivo: La adolescencia es la etapa donde madura el pensamiento lógico formal. Así su pensamiento es más objetivo y racional. El adolescente empieza a pensar abstrayendo de las circunstancias presentes, y a elaborar
teorías de todas las cosas. Es capaz de raciocinar de un modo hipotético deductivo, es decir, a partir de hipótesis gratuitas y, procediendo únicamente por al fuerza del mismo raciocinio, llegar a conclusiones que pueden contradecir los datos de la experiencia.
La adolescencia es también la edad de la fantasía, sueña con los ojos abiertos ya que el mundo real no ofrece bastante campo ni proporciona suficiente
materia a las desmedidas apetencias de sentir y así se refugia en u mundo fantasmagórico donde se mueve a sus anchas.
Es también la edad de los ideales. El ideal es un
sistema de valores al cual tiende por su extraordinaria importancia. El adolescente descubre estos valores y trata de conquistarlos para sí y para los demás. Aunque este hecho no afecta a todos los adolescentes. Depende de la formación recibida.
Desarrollo motivacional: Según Schneiders , en el adolescente sobresalen los siguientes motivos:
Necesidad de seguridad: Se funda en un sentimiento de certeza en el mundo interno (estima de sí, de sus habilidades, de su
valor intrínseco, de su equilibrio emocional, de su integridad física) y externo (económica, su statuts en la familia y en el grupo). El adolescente puede sufrir inseguridad por los cambios fisiológicos, la incoherencia emotiva o por la falta de confianza en los propios juicios y decisiones.
Necesidad de independencia: Más que una existencia separada y suficiencia económica, significa, sobre todo, independencia emocional, intelectual, volitiva y libertad de
acción. Se trata de una afirmación de sí.
Necesidad de experiencia: Fruto del desarrollo y la maduración que en todos sus aspectos son dependientes de la experiencia. Este deseo de experiencia se manifiesta claramente en las actividades "vicarias" (TV,
radio, conversación, cine, lecturas, juegos, deportes). Por esto mismo se meten en actividades poco recomendables: alcohol, drogas, etc.
Necesidad de
integración (de identidad): Que es un deseo inviolable y de valor personal.
Necesidad de afecto: Sentir y demostrar ternura, admiración, aprobación).
Desarrollo afectivo: Es difícil establecer si la adolescencia es o no un periodo de mayor inestabilidad emotiva . Pero nada impide reconocer la riqueza emotiva de la vida del adolescente y su originalidad.
La sensibilidad avanza en intensidad, amplitud y profundidad. Mil cosas hay ante las que ayer permanecía indiferente y, hoy, patentizará su afectividad. Las circunstancias del adolescente, como la dependencia de la escuela, del hogar, le obligan a rechazar hacia el interior las emociones que le dominan. De ahí la viveza de su sensibilidad: al menor reproche se le verá frecuentemente rebelde, colérico. Por el contrario, una manifestación de simpatía, un cumplido que recibe, le pondrán radiante, entusiasmado, gozoso. El adolescente es variado en su humor.
Desarrollo social: Tanto el desarrollo cognoscitivo, como el motivacional y afectivo agilizan el
proceso de socialización. El adolescente tiene en su comportamiento social algunas tendencias que conviene reseñar:
A medida que crece, son mayores y más variadas sus experiencias sociales.
Este mayor contacto con la
sociedad favorece un conocimiento más real de la sociedad.
Mayor
conciencia de los demás, así como una progresiva conciencia de pertenencia a una clase social
Otras tendencias importantes son la madurez de la adaptación heterosexual, la búsqueda de status en el grupo de compañeros de la misma edad y la emancipación de la familia.
En este proceso de socialización encontramos en el adolescente una serie de oscilaciones tales como:
Oscilación entre excitación y
depresión: trabajo y ocio, buen humor y llanto.
Oscilación entre sociabilidad e insociabilidad: delicados e hirientes, tratables e intratables.
Oscilaciones entre confianza y desconfianza de sí mismos.
Oscilaciones entre vida heroica y sensualidad.
En esta época aparecen rivalidades y luchas para obtener el poder y ejercerlo sobre lso demás. Prueba sus fuerzas físicas y así se convierte en agresivo, lo que se manifiesta con ciertos actos exteriores (se golpean unos a otros), palabras agresivas (se insultan), manifestaciones reprimidas y ocultas, agresividad contra sí mismos, agresividad contra las cosas.
La situación del adolescente frente a la familia es ambivalente: Por una parte está la emancipación progresiva de la familia, lo que implica un
riesgo; y por otra, el adolescente percibe que su familia es fuente de seguridad y ayuda, con miedo a perderla.
Esta situación puede o no ser conflictiva. Depende cómo los hijos son educados. Será entonces, conflictiva:
Por las relaciones personales precedentes defectuosas.
Por el sentido de inutilidad por parte de los padres.
Por sobreprotección parental o por abandono.
Por dudas de parte de los padres en
torno a la responsabilidad de sus hijos.
Por el fenómeno de la constancia perceptiva, a través de la cual a los hijos se les ve siempre "
niños".
Por las frustraciones de los padres proyectadas a sus hijos que llevan a una identificación a la inversa y a una mala
interpretación.
Los padres afrontan los problemas de hoy en contexto de ayer.
Por el hecho de que los padres son adultos y representan a la clase privilegiada, que niega al adolescente el "status" del mismo
género.
Por el "
conflicto de generaciones" debido a los contrastes que pueden surgir por la diferencia de edad entre dos generaciones.
Una línea de solución está en la comprensión, en un gradual proceso decisional comunitario. Durante la adolescencia, la escuela favorece la reorganización de la personalidad sobre la base de la independencia. La escuela facilita:
La emancipación de los padres
Un status autónomo fundado sobre su propia acción.
La
constitución de grupos
Una mayor independencia volitiva al tratar con los adultos.
Pero también la escuela puede presentar los siguientes obstáculos:
Puede desatender problemas vitales (si se limita a lo intelectual)
Ignora al estudiante como individuo (sólo exige rendimiento)
Prolonga las relaciones adulto – niño.
Algunas escuelas son el campo de batalla de contiendas ideológicas y
políticas.
Hemos de ver también las relaciones entre adolescentes: La
amistad entre adolescentes se caracteriza por la sinceridad, el altruismo, la delicadeza. Se precian de tener los mismos gustos y opiniones, se imitan, se tienen mutua confianza, se quieren con exclusividad, se sacrifican unos por otros.
Entre ellos predominan los
grupos primarios, se reúnen con frecuencia, participan de las mismas diversiones, peligros y emociones. El grupo proporciona a los adolescentes bienes diversos:
Les da sentimiento de seguridad, protección y
solidaridad.
Facilita las amistades
Es una escuela de formación social
Ayuda a emanciparse de sus padres
Reduce el conjunto de frustraciones.
- Desarrollo sexual: La sexualidad del adolescente no es sólo un fenómeno psico - fisiológico, sino también socio – cultural.
Los valores, costumbres y controles sexuales de la sociedad en que vive el adolescente determinan en gran parte su actitud y comportamiento psicosexual.
Todos los adolescentes en un momento dado se preocupan más o menos de su desarrollo sexual pero de ello no hablan espontáneamente sino en un
clima de gran confianza. La tensión sexual que tiene todo adolescente es el resultado de tres tipos de estimulantes que operan de forma compleja: La acción de mundo exterior, la influencia de la vida psíquica y la acción del organismo.
En la adolescencia comienzas las primeras atracciones heterosexuales, la chica es más
corazón y el chico es más cuerpo. La chica es más exhibicionista que el chico.
- Desarrollo moral: La
moral para los adolescentes no es una exposición de principios, ni un conjunto de convenciones sociales; es, ante todo, un comprometer todo su ser a la búsqueda de la imagen ideal de sí mismo, donde pone a prueba la fuerza de la voluntad, la solidez de las posibilidades y cualidades personales. Hay algunos valores morales que ellos prefieren por ser más brillantes, más nobles y porque exigen un don de sí más absoluto.
El sentido del honor: sentimiento de la nobleza y de la
dignidad del hombre frente al hombre.
La sinceridad, signo de una personalidad que se afirma.
La valentía, motor de muchos actos.
La lealtad.
- Desarrollo religioso: En la adolescencia se pone en
movimiento exigencias particulares como el encuadramiento del propio yo en un mundo que tiene un sentido absoluto; estas exigencias hallan respuesta sólo en una específica dimensión religiosa. En esta edad, lo trascendente son afirmados como tales. Sin duda que para esto influye la educación dada por los padres, la ecuación de la escuela y el medio ambiente.
El grupo de compromiso en la fe ahonda la religiosidad del adolescente y lo abre a los demás.

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